viernes, 29 de marzo de 2013

Concurso "Lo Sabe No Lo Sabe"


Quería enriquecer mi paso por el colegio durante estos dos meses de prácticas utilizando mis últimas sesiones con una actividad distinta para observar qué sucedía cuando se proponía a los alumnos un mecanismo evaluador diferente a los tradicionales exámenes. 

Reconozco que la memoria es una parte importante de la inteligencia, pero como decía Gardner existe lo que se conoce como "inteligencias múltiples" más allá de considerar a la memoria como el único elemento de evaluación posible. 
Para ello, como vengo comentando en este blog, ya había tenido en cuenta otros mecanismos tales como; fichas de trabajos de investigación, respuestas originales a las preguntas que se hacían en clase, solapamiento de distintas asignaturas para conocer el grado de transversalidad entre ellas y despertar en los alumnos el interés por las asignaturas menos afines, o exámenes tipo test y de desarrollo propiamente dichos. Y porque no he contado con más tiempo del que me hubiese gustado para proponer otras actividades incluso fuera del aula. 

Por tanto esta vez decidí obrar en consecuencia y proponer a mis alumnos (y a los del otro grupo de cuarto) una actividad lúdica basada en un concurso de televisión que conocían y  que por tanto les resultaba  cercano, diferente y divertido. Lógicamente les advertí previamente que si no estaban muy duchos en la materia el día del concurso, este sería un completo aburrimiento, por lo que debían poner de su parte.

El concurso que tuvo lugar en dos sesiones de clase, consistía en responder unas preguntas con tres opciones de respuesta de los temas que ya se habían trabajado en clase y de las  preguntas que los alumnos habían redactado previamente, lo que se conoce en el programa como "la pregunta molona".  Aquel alumno que concursaba (lo hicieron todos) debía elegir a otro compañero que le ayudara a responder a la pregunta de una manera correcta o incorrecta a propósito. De esta manera conseguí llevar a cabo varios tipos de evaluación y enriquecer este proceso. La primera evidentemente consiste en comprobar el grado de conocimientos adquiridos por parte del profesor; la segunda, fue una autoevaluación, ya que los alumnos fueron capaces de comprobar si controlaban la materia o no; y por último, la coevaluación, puesto que debían confiar o no en las capacidades de sus compañeros a la hora de responder. Por último y no menos importante, yo como maestro también realicé una autoevaluación considerando qué ideas calaron más en los alumnos y cuáles no supe transmitir tan eficazmente como esperaba.










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